Dos fuertes sismos casi seguidos golpearon este miércoles a Venezuela, provocando la caída de edificios, heridos y escenas de terror en Caracas. Los temblores se sintieron hasta en Colombia.
El primer sismo, de magnitud 7,2, tuvo su epicentro 21 km al oeste de Morón a las 22.04 y casi un minuto después ocurrió otro todavía más fuerte, de magnitud 7,5, a unos kilómetros de distancia, reveló el Servicio Geológico de Estados Unidos en su cuenta de X.
El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, reconoció: “Tenemos algunos lesionados, edificios colapsados”. Varias zonas se quedaron sin energía eléctrica y muchas calles se encuentran llenas de vidrios caídos de las ventanas destrozadas.
Decenas de personas debieron abandonar sus edificios en Caracas y esperaban en la calle, hasta que les permitieran volver a sus oficinas y hogares.

El sismo también se sintió, según Cabello, en los estados de Trujillo, Carabobo, Miranda y La Guaira. El ministro señaló que ordenó cortar el servicio de gas directo a los edificios en Caracas porque “tenemos algunas estructuras dañadas y no queremos que vaya a ocurrir ningún tipo de accidente con el gas”.
Por su parte, el sistema de alerta de tsunamis de Estados Unidos, expresó en su cuenta de X que “no hay tsunami, No hay peligro por un reciente terremoto”.

Los sismos se sintieron incluso en Bogotá, la capital de Colombia, donde las lámparas se movían, sonaban las alarmas y algunos vecinos decidieron evacuar sus edificios por precaución ante una posible catástrofe. Sin embargo, la entidad de gestión de riesgos de Colombia dijo, en un primer momento, que no había reporte de emergencia y negó un alerta de tsunami.
Por otra parte, poco después del sismo en Venezuela, un terremoto de magnitud 6,9 golpeó el norte de Japón, según la agencia meteorológica de ese país, sin que se reporten, por el momento, daños materiales o víctimas.

El testimonio de las víctimas y los testigos presenciales de los dos sismos de Venezuela
Un periodista de AFP contempló un edificio de 22 plantas, en el barrio de Altamira, completamente destruido por los dos sismos que sacudieron este miércoles a Venezuela, mientras personas en la calle gritaban los nombres de sus familiares mientras los voluntarios intentaban apartar los escombros. “Necesitamos linternas”, dijo uno de ellos, mientras empezaba a oscurecer.

Carmen Guédez, de 69 años, se encontraba en Caracas, visitando la casa de una hermana, cuando ocurrió la catástrofe. “Fue subiendo de intensidad. Empecé a ver cómo las ventanas empezaron a moverse y luego se sacudió todo. Mi hermana, una vecina y yo nos quedamos rezando, abrazaditas ahí. No podíamos salir. Los vecinos aún están en la calle”, le reveló la mujer a la Agencia AFP.



